Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

La Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte se funda en el año 1920.
Ya en los primeros años del siglo XX se celebraba el Quinario en honor al Santísimo Cristo de la Buena Muerte en el templo parroquial de Nuestra Señora del Socorro. Esto se hacía en los primeros días de cuaresma montándose un espectacular altar para su celebración. Pero la Guerra Civil destruyó todo cuanto pudo en cuanto a arte religioso se refiere. A pesar de ello, ésta es una de las hermandades de nuestra Semana Santa que más conservan ya que la imagen del Cristo de la Flagelación, que data de finales del s. XVIII, consiguió salvarse escondido hasta el fin de la guerra, convirtiéndose en la única imagen de la Semana Santa aspense que se conserva anterior a 1936, lo que la hace ser para muchos la joya de nuestra Semana Santa. En el año 1940, D. Francisco Botella Alenda solicitó al prestigioso escultor D. José Romero Tena la creación de un Cristo crucificado de tamaño natural (175 cm. de pies a cabeza) con su correspondiente Cruz rústica. La imagen, que tuvo un coste de 2.500 pesetas, fue donada por D. Francisco a la Archicofradía, y se encuentra desde entonces expuesta al culto en la Basílica de Nuestra Señora del Socorro.
La imagen del Cristo de la Flagelación fue devuelta a la Archicofradía y en el año 1942 se realizaron los nuevos sayones por parte del alicantino D. Juan Martínez Matáix, conocido como "El Santero". De 1940 data otra de las imagenes de la Archicofradía, la del Santo Sepulcro (Cristo Yacente),cuya autoría se atribuye a D. José Romero Tena, y que en sus inicios salió a la calle con la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, pero que posteriormente pasó a manos de la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Esta imagen también esta expuesta al culto en la Basílica de Nuestra Señora del Socorro.
Durante los primeros años de la posguerra, la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte era utilizada para la escenificación del Sermón de las Siete Palabras “El Monte” hasta que llegó la nueva imagen del Santísimo Cristo de la Agonía, encargada con la finalidad de ser la imagen de Cristo que tomara parte en “El Monte” hasta su desaparición en 1955. Fue también en aquellos años cuando se recuperó el Quinario en honor al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, con la creación de un nuevo pabellón para su instalación en el Altar Mayor de la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, actual Basílica, durante los días que duraba esta celebración.
En los ´60 esta archicofradía sufre una grave crisis debido a numerosos problemas, aunque fundamentalmente por la falta de cofrades. Es por ello que en 1968 entregó todo su patrimonio a la Hermandad de María al Pie de la Cruz para que ésta lo sacara en procesión, puesto que la Archicofradía era incapaz de hacerlo. En el año 1983 la Hermandad de María al Pie de la Cruz devolvió todo cuanto poseía de la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte a la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades para que la Archicofradía pudiera retomar sus procesiones en la Semana Santa de 1984.
En el año 2000 se restaura la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte en los talleres de restauración y conservación de Mariano Spiteri Sánchez de Jumilla (Murcia), luciendo esta restauración por primera vez en la Procesión del Silencio de 2001. La Archicofradía amplió su patrimonio con la realización de una nueva imagen de Virgen Dolorosa por el escultor Don Valentín García Quinto y que tomó el nombre de María Santísima de la Amargura, siendo bendecida el 10 de marzo de 2002 en la entonces Parroquia de Nuestra Señora del Socorro. Ese mismo día se inauguró la sede de la Archicofradía situada en la Calle San Luis Nº 50.
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