Hermandad del Pueblo Hebreo

El origen de la Hermandad del Pueblo Hebreo se remonta al año 1999, cuando un grupo de amigos relacionados con las celebraciones de Semana Santa, deciden solicitar la creación de esta nueva e innovadora hermandad para la Semana Santa de Aspe.
La Hermandad se funda a mediados de 2001, después de contar con la autorización de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades e incorporarse a la misma, dicha autorización tardó en concederse alrededor de tres años. Con un total de 22 componentes salio la Hermandad a la calle el 24 de marzo de 2002, Domingo de Ramos, en la Procesión de las Palmas. Días atrás, concretamente el 9 de marzo, fue bendecida la Santísima Cruz en la entonces Parroquia de Nuestra Señora del Socorro. Esta cruz realizada por el escultor argentino Mario Álvarez Dewey es la que la Hermandad utiliza desde su primera Semana Santa para tomar parte en la Procesión del Santo Entierro.
En el año 2003 comenzaron a procesionar todas las Hermandades de la Semana Santa de Aspe en la Procesión del Domingo de Resurrección a pesar de no tener no tener imagen, de este modo, la Hermandad del Pueblo Hebreo pasó a abrir dicha procesión. El 24 de marzo de 2005, Jueves Santo, tras la procesión del Silencio, parte por primera vez la Procesión de Difuntos y Ánimas, instaurada por la Hermanad del Pueblo Hebreo y junto a la imagen del Santísimo Cristo de la Salvación, el crucificado de la Parroquia de El Buen Pastor, imágen tallada en los años '70 por los Talleres Valencianos de Arte Cofrade. Esta procesión parte desde esta parroquia hacia el casco antiguo, donde después de recorrer sus estrechas calles, el Santísimo Cristo de la Salvación regresa a la Iglesia donde se encuentra expuesto al culto durante todo el año. La oscuridad, el incienso, los tambores y los cantos religiosos tienen un papel fundamental en esta procesión, lo que le da un ambiente único y especial, sobre todo si tenemos en cuenta que es la procesión que más tarde recorre nuestras calles.
Los enseres procesionales de la hermandad son las palmas y ramas de olivos para la Procesión de las Palmas, y unas escaleras en la Procesión del Santo Entierro. Tanto en ésta última Procesión, como en la de Difuntos y Ánimas acompañan a sus imágenes con antorchas. Los trajes o hábitos que llevan sus penitentes en los desfiles procesionales fueron confeccionados en Orihuela por el sastre D. Manuel Escudero, inspirándose en la vestimenta tradicional hebrea, consiguiendo una amplia variedad de mantos, túnicas, velos y fajines. Todo ello acompañado con sandalias hechas íntegramente de forma artesanal.
.